SALUDO DEL NUEVO PRESIDENTE DE LA A.C. ATHENAA, SAMUEL CARO GÓMEZ.

En la Asamblea General de A. C. ATHENAA celebrada el viernes 18 de marzo 2022, entre otros puntos a tratar, se llevó a cabo la elección del nuevo PRESIDENTE, resultando elegido por unanimidad SAMUEL CARO GÓMEZ, y desde la página oficial de la asociación hace su presentación pública.

S A L U D A

Mi interés por la Historia se remonta a cuando fui alumno en el Colegio Público José Salazar y en el Instituto de Bachillerato de Santo Domingo. Quizá entonces no fui consciente de que El Ejido tiene Historia, pero mis estudios posteriores en Geografía e Historia en la Universidad de Granada sí me hicieron verla y comprenderla en el contexto histórico tan amplio que abarca.

Me licencié en la especialidad de Prehistoria, Historia Antigua y Arqueología, teniendo mi primer contacto con los “casquijos viejos”, como decían y dicen en mi familia, a través del laboratorio de arqueología del Departamento y en diversas excavaciones urbanas y prospecciones arqueológicas en Guadix, Granada o la Puebla de Don Fadrique, siempre dentro del ámbito íbero y romano. Pero las excavaciones de entidad tardaron poco en llegar: Lattes (Montpellier, Francia), una antigua colonia griega del siglo VIII a.C. que después se convirtió en ciudad romana; Fregellae (Ceprano, al sur del Lacio, Italia), una colonia romana que crea y destruye la propia Roma en el contexto de las guerras Sammitas; en Lorca, un yacimiento interesantísimo argárico; y en Alcalá la Real en una villa romana.

La necesidad de buscarme un futuro me obligó a dejar las excavaciones por un tiempo, quizá demasiado; no siendo hasta fechas recientes cuando he retomado el palustrín después de muchos años “con el mono” de las excavaciones corriendo por mis venas. Ha sido en el teatro romano de Guadix, ni más ni menos, después de varios animándome mis compañeros de clase y excavaciones  a participar. La sensación de volver al campo es indescriptible.

Entre medias de esos años me centré en la educación, a la que me dedico desde el año 2005, claro está que como profesor de Geografía e Historia. La oportunidad de volver en 2007 a El Ejido, y al instituto en el que crecí, me permitió ir recuperando mis raíces, nuestras raíces, ejidenses, murgitanas, poco a poco. Así, proyectos como el de Vivir y Sentir el Patrimonio han permitido acercar a  nuestro alumnado, incluso profesorado, a conocer nuestro pasado romano y medieval para sorpresa de propios y extraños.

Volver a estar en contacto con la realidad de “nuestro pueblo”, que de pueblo tiene poco, me permitió abrir los ojos por nuestra Historia real, la contemporánea, pero sobre todo la pasada. Releí los libros del padre Tapia o de Pedro Ponce que tenía mi padre, siempre muy interesado por la historia y la geografía de su pueblo, Berja, pero también nuestro pueblo, El Ejido, y nuestra comarca, La Alpujarra. Fui descubriendo diversos artículos por aquí y por allá de autores diversos pero cercanos; hablando con personas mayores de cuando en otros tiempos “fulanito” haciendo un hoyo para plantar una parra se coló dentro de la tumba de un muerto con cacharros cerámicos enteros, y que luego rompían los chavales a pedradas como entretenimiento estival, sobre todo en la zona de Ciavieja; o pateando diversos solares con cerámica por doquier recordando viejos tiempos saltando balates en los que no me percataba de ello.

En esos momentos recordaba lo que tantas veces nos había contado mi abuela Pepita Manzano, la primera maestra de escuela pública de El Ejido, a los nietos: las muchas alumnas de su escuela unitaria, sita antaño en lo que hoy es la Plaza Antonio Mira, para muchos de nosotros la Plaza Cervantes, que acudían a clase con fragmentos de cerámicas y mosaicos, teselas, piedras trabajadas, etc… para que la maestra les dijera si eran del “tiempo de los moros”, a lo que ella siempre respondía que mucho más antiguo.

En esas andaba, con  mis cavilaciones históricas de lo local, cuando voy siendo consciente de que no sólo el entorno del Cerrillo de Ciavieja, como siempre ha sido conocido, sino otros solares anexos, y otras zonas del núcleo urbano de El Ejido, van siendo devoradas por el desarrollo del ladrillo sin excavación previa como exige la carta arqueológica existente, y sin seguimiento alguno. Entonces es cuando comienzo a escuchar de Athenaa y sus pretensiones, y que incluso se mueve en pro de la defensa del patrimonio ejidense. Oigo hablar, mucho y bien, de Ángel Aguilera, de lo mucho que se mueve, de su ilusión por la arqueología, de su afán por el pasado de El Ejido. No tuve la dicha de conocerlo, pero su espíritu se respira en Athenaa.

Por eso, en 2017, entro en la Asociación Cultural Athenaa. Veo en ella una manera de intentar hacer algo por ese patrimonio; o por lo menos de estar más en contacto con gente a las que también les preocupa. Un año después, Paco Espinosa me brinda la oportunidad de pertenecer a la Directiva para que aporte en lo que pueda mi experiencia docente y arqueológica, algo que siempre he tratado de aunar, junto con mis compañeros, en salidas culturales y recreativas a otras localidades, con la finalidad doble de saber cómo se trabaja en otras localidades a nivel asociativo o arqueológico, y de hacer ver a los asociados y simpatizantes que lo que tenemos no es menos importante que los lugares visitados.

La salida de la presidencia de Espinosa no es sino un paso más, aunque inesperado, hacia esas pretensiones que me llevaron a ingresar en Athenaa. Un reto, pero también una responsabilidad, aunque asimismo la oportunidad bonita de hacer algo por mi “pueblo” a través de lo que me siempre me ha apasionado, la Historia. Pero me refiero a nuestra Historia en concreto, la de Murgi, la de aquellos primeros pobladores que conocemos que pasaron y dejaron unas tumbas megalíticas, o los argáricos, o los más tardíos bizantinos que también dejaron su impronta incluso en la toponimia (¿Loma de la Mezquita?). Con esa ilusión presenté mi candidatura a la presidencia de Athenaa muy animado por mis compañeros de directiva, y con ellos sigo en este barco, más algunas incorporaciones muy interesantes.

Sólo los augures saben qué destino nos espera, pero sin duda los presagios son halagüeños. Nos esperan mucho trabajo y muchos proyectos. Animaos, murgitani (murgitanos), a acompañarnos en esta singladura cual Ulises cuando quizá arribó por nuestra costas y fundara un templo en honor a Atenea (quien sabe si en lo alto del Cerrón).

SAMUEL CARO GÓMEZ

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En la visita a la Lápida de las Termas de Murgi en Tembleque (Toledo)
Tres generaciones de Presidentes, el pasado de Francisco Escobar, el reciente de Francisco Espinosa, y el presente de Samuel Caro.

Sobre el autor: Athenaa (fgo)

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