Excursión de Athenáa a la antigua Baria en Villaricos, y reinvidicación conjunta con otras asociaciones patrimoniales para la defensa del yacimiento fenicio ante la especulación urbanística.

El pasado 21 de febrero pudimos disfrutar de una visita a Villaricos, situada en la desembocadura del río Almanzora (Cuevas del Almanzora, Almería), asentada sobre los restos de la ciudad fenicia de «Baria», que gracias a las investigaciones a finales del s. XIX del ingeniero de minas y arqueólogo belga, Luis Siret, es uno de los yacimientos arqueológicos más influyentes del Mediterráneo. Su importancia radica en que ha sido un enclave estratégico comercial durante milenios, con una cronología continuada desde la época de Los Millares y El Argar (3000 a.C), pasando por la Edad de Bronce, la fenicia y púnica, la romana, la bizantina y la visigoda, la musulmana, hasta la contemporánea con la época minera.

Esta visita de Athenáa ha sido especial y singular, inicialmente era una propuesta de excursión patrimonial de la asociación, concertada con el historiador local y presidente de la asociación Unidos por Baria, Juan Grima, pero en el proceso de organización de la visita, se contempló la opción de aprovechar nuestra estancia en el yacimiento para realizar un acto reivindicativo en apoyo a la labor que la asociación de Juan Grima viene realizando desde hace más de veinte años, librando batalla con las administraciones por el empuje urbanístico que amenaza muy seriamente la integridad del yacimiento fenicio de Baria. Esta iniciativa conjunta entre Athenáa y Unidos por Baria, se trasladó en forma de invitación a las asociaciones más representativas de la provincia de Almería, y al final terminó convirtiéndose en una movilización reivindicativa de trece colectivos culturales y ecologistas, unidos para denunciar la amenaza que se cierne sobre el llamado sector 9, donde se proyecta la construcción de 24 viviendas en lo que los expertos identifican como el corazón del antiguo puerto fenicio.

Todo el grupo convocado participa de la visita guiada por el yacimiento de Baria, teniendo el privilegio de tener como guías de la jornada al propio historiador local Juan Grima y los arqueólogos, Laura Larios y Antonio Rubio, que nos reciben por la mañana en el Castillo de Villaricos como arranque del itinerario.

CASTILLO DE VILLARICOS – Torre de Cristal

Juan Grima nos da la bienvenida al pie de la torre, donde nos comunica su más profundo agradecimiento por nuestra asistencia y apoyo a la lucha por defender los vestigios fenicios de Baria, para a continuación hacer un pequeño resumen del itinerario que vamos a seguir en la visita. Como punto de arranque nos invita a subir a la terraza artillera de la torre, donde podremos contemplar todo el entorno y entender como el territorio ha condicionado del devenir de la historia. Juan nos comenta que debido a las restricciones de espacio es necesario realizar el recorrido en dos grupos, y para agilizar la visita, el grupo que esté dentro estarán acompañados por él y Antonio Rubio, mientras el grupo de fuera estará con Laura Larios que aprovechando el entorno informará a ambos grupos sobre la historia de Baria.

Laura Larios con el grupo del exterior.

La Torre de Villaricos o de Cristal

Fortificación costera del siglo XVIII (1763-1772) situada junto a la playa de Villaricos en la desembocadura del rio Almanzora. La estructura, conocida también como Torre de Cristal, esta construida sobre una antigua torre (de Monroy), como parte un sistema de fuertes y torres de costa para la vigilancia de las incursiones de piratas bereberes. Diseñada con una planta única de 11 m. de altura en forma de pezuña, posee dos niveles con techos abovedados y una terraza de artillería con un antepecho perimetral con varias saeteras y troneras. Originariamente el acceso a la torre era por una escalera de cuerda por la ventana noroeste, y su interior se encuentra dividido en dos plantas abovedadas, la inferior era el cuartel de planta semicircular destinado como almacén de artilleria (hoy es la entrada principal con el Punto de Información Turístico), en la planta superior había una pequeña estancia alojamiento y cocina para el cabo (hoy sala de exposiciones temporales), y desde este piso se accede la terraza-mirador para dos cañones con un parapete aspilleado para la fusileria.

Cuando dejó de ser puesto militar de costa, estuvo destinado a puesto de vigilancia de la Guardia Civil, y después de un tiempo de abandono pasó a titularidad municipal. Tras un proceso de restauración en la década de los noventa, el monumento funciona actualmente como oficina de turismo y un espacio cultural bajo la gestión municipal. Su proximidad al antiguo asentamiento fenicio de Baria, subraya su valor patrimonial y arqueológico dentro de la región.

Declarada en 1949 como Bien de Interés Cultural (BIC), además, forma parte del Enclave Arqueológico de Villaricos, inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz desde 2005.

En el momento de nuestra visita la sala de exposiciones funciona como Centro de Interpretación de la torre y la arquitectura defensiva de la costa, con recreaciones, audiovisuales y otros recursos interpretativos elaborados a partir de nuevas tecnologías que nos introduce en la apasionante historia de estas fortificaciones que fueron construidas entre los siglos XVI y XIX para la protección del litoral de moros, piratas y corsarios en la costa y de la difícil y arriesgada defensa de una nueva frontera: el mar.

Una vez alcanzada la terraza donde nos recibe Juan, lo primero que llama la atención desde la cubierta es el espectacular mirador con la vista panorámica de todo el entorno de Villaricos. Al sur los restos de la ciudad y salazones romanos (hoy cubiertos) y al frente el Mar Mediterráneo como protagonista principal, al noreste la Sierra Almagrera, donde se hallaron portentosos filones de plata en el XIX; al levante el pueblo de Villaricos, puerto fenicio, púnico y romano; y a poniente la desembocadura del río Almanzora, un hábitat que atesora notables valores medioambientales.

Al noreste y levante la Sierra de Almagrera y el pueblo de Villaricos.

La Sierra Almagrera está considerada Zona de Especial Conservación (ZEC), tanto por sus valores paisajísticos como por la riqueza botánica y faunística que atesora. Además, al haber sido escenario de una dilatada actividad minera desde los fenicios y romanos, pero fue en el siglo XIX cuando surgió la fiebre minera. Muestra un valiosísimo paisaje histórico en el que sobresalen cuantiosas ruinas y restos de aquella intensiva explotación, contabilizándose unas 300 minas de explotación de plomo, plata y hierro.

Al levante el pueblo de Villaricos con la zona de la ciudad fenicia-púnica y fondeadero.

Ubicada junto al mar destaca la antigua ciudad fenicia-púnica, con un fondeadero que pasó a ser puerto en el siglo XVIII para la exportación del esparto y la barrillo, y en el XIX se instalaron fundiciones de galenas argentiferas de Sierra Almagrera. En la actualidad se halla, en parte, bajo una reciente urbanización que se extiende sobre la antigua Baria fenicia, y el resto sin edificar que corre serio peligro de desaparecer por la especulación urbanística, motivo de la reivindicación colectiva de la jornada.

Al sur el Mar Mediterráneo con zona del fondeadero y yacimeinto de la ciudad y salazones romanos.

El área situada entre el mar y la torre de Villaricos, se localiza la factoría romana de salazones de pescado (yacimiento excavado en parte y actualmente enterrado) que se ha salvado de la intensa destrucción gracias a ser propiedad del Estado español.

A poniente desembocadura del Río Almanzora con yacimiento de la ciudad romana.

La antigua ciudad de Baria se encuentra perfectamente ubicada en el margen izquierdo de la desembocadura del río Almanzora, bien comunicada con otras ciudades del mediterráneo por mar y a traves del río Almanzora y la Depresión de Vera con el interior y ejerciendo el control sobre las minas de hierro, plomo y cobre de Sierra Almagrera y las fértiles vegas surcadas por los ríos Almanzora, Antas y Aguas, destaca como antigua fundación fenicia ubicada junto al mar, en la actualidad se halla, en parte, bajo el núcleo úrbano de Villaricos.

Historia de Baria

La historia de Villaricos se atestigua además de las fuentes literarias antiguas por los vestigios encontrados en las diferentes excavaciones arqueológicas, desde las que emprendió Siret a partir de 1890 hasta las repartidas por todo el siglo XX.

Juan Grima en su exposición sobre la historia de Baria con el testigo mudo del escenario de fondo.

La Zona Arqueológica de Villaricos se la conoce esencialmente como uno de los yacimientos clave en el estudio de la colonización fenicia en la Península Ibérica, identificándose con Baria. Destaca por su amplia secuencia cronológica con unos orígenes que se remontan a la Edad del Cobre, y un hábitat que perdura hasta época altomedieval, conformando un yacimiento muy complejo donde se pueden distinguir diferentes áreas. Fue declarada en al año 2005 como Bien de Interés Cultural (BIC) bajo la tipología de Zona Arqueológica.

La ciudad de Baria fue fundada por los fenicios en época colonial, en las últimas décadas del siglo VII a.C., atraídos por la plata que ofrecía Sierra Almagrera, por sus tierras fértiles, sus abundantes recursos pesqueros y su buena situación estratégica frente al mar y la desembocadura del Río Almanzora.

Recreación de la ciudad fenicia de Baria.

En el siglo VI a. C., al igual que otras colonias fenicias en occidente, Baria se constituyó como una ciudad estado, un periodo de independencia que la llevó a un aumento de su población y un importante desarrollo urbanístico, llegando a alcanzar unas 6 hectáreas. Uno de los elementos más importantes de la ciudad fenicio-púnica debieron ser los santuarios dedicados a la diosa Astarté, de los que se han hallado hasta el momento numerosos fragmentos de estelas, esculturas y pebeteros (quemaperfumes) de terracota en forma de cabeza femenina, representando a la diosa.

Toma la palabra el arqueólogo Antonio Rubio para seguir con la historia de Baria.

En el siglo III a.C., por la cercania y relaciones comerciales con el norte de África (Cartago), quedó bajo dominio y protección cartaginés, convirtiéndose en un enclave estratégico en la Segunda Guerra Púnica contra Roma. Con la conquista de Cartagena por parte de Publio Cornelio Escipión, apodado “El Africano”, la presión romana sobre Baria era intensa, siendo definitivamente asaltada y saqueada en el año 209 a.C.. Se convierte en una civitas stippendiaria, es decir una ciudad que pagaba tributos a Roma, la cual confiscó además sus minas y cerró su ceca, donde la ciudad estado acuñaba su moneda, con la imagen de la diosa Astarté en el anverso y una palmera en su reverso.

Recreación de Baria en el s. III a.C.

Tras la conquista romana, la ciudad sufrió un declive y parte de su población se trasladó a una zona más baja cerca del río Almanzora. En el siglo I d.C., con la llegada de la dinastía Flavia, Baria se integró plenamente en el Imperio romano, consolidando su función comercial. En esta época experimentó una nueva expansión urbana, con un barrio a extramuros destinado a la producción de salazones de pescado, almacenes y otras actividades productivas que estuvieron en funcionamiento hasta el siglo IV d.C.

En la época bizantina (siglo VI d.C.), la población se replegó al Cerro Montroy, donde se estableció un asentamiento fortificado que perduró hasta el siglo VII d.C., vinculado a la presencia visigoda en el sureste peninsular.

La supervivencia de esta nueva Baria se prolonga hasta época musulmana, posiblemente hasta el siglo IX, y de ese período parecen los restos de una pequeña torre defensiva y cerámica que se encuentra en superficie.

Tras la panorámica de la zona costera de la Baria fenicia, el grupo se desplazó a la zona de los santuarios y la necrópolis, donde se hallaban viviendas, un templo dedicado a la diosa Astarté además de los hipogeos funerarios.

La Necrópolis

Entrada a la necrópolis fenicia de Villaricos.

En el centro de interpretación del yacimiento, la arqueóloga Laura Larios detalló la magnitud y el potencial arqueológico donde Luis Siret llegó a excavar más de 50 hipogeos y 1.500 tumbas. Los expertos subrayaron que Baria atesora restos fenicios, romanos, visigodos y musulmanes, además del rico patrimonio minero industrial, siendo el área de la necrópolis los únicos restos visibles de la ciudad fenicio-púnica, que cuentan con una amplia extensión espacial y cronológica, dado que las tumbas más antiguas se remontan al siglo VI a.C.., quedando visibles en la actualidad cinco hipogeos restaurados y conservados.

La arqueóloga Laura Larios con el grupo en el centro de interpretación de la Necrópolis.

El centro se encuentra a pie del cerro donde de ubicaban los santuarios, una zona que fue transformada por Siret para la construcción de las vías para el transporte en vagonetas del mineral excavado en la sierra, así como la construcción de un túnel que atraviesa el cerro y que llega hasta la playa en la zona del puerto de Villaricos, antiguo fondeadero fenicio de Baria.

La arqueóloga guía nos explicó la evolución de los ritos: aunque inicialmente predominó la inhumación, con el tiempo la incineración se convirtió en la práctica generalizada. Los ocupantes de estos hipogeos eran personajes de alto rango, probablemente mercaderes que comerciaban con la fina cerámica griega encontrada en sus ajuares.

Desde el centro de interpretación tomamos un sendero marcado para subir a la meseta del cerro donde se ubicaba el Templo fenicio-púnico de Astarté.

En la explanada que un día estuvo el templo, es una zona totalmente transformada donde no se observan restos constructivos pero con una gran cantidad de material cerámico diseminado por el suelo.

Desde esta atalaya se puede divisar todo la costa y la desembocadura del Río Almanzora, un lugar idóneo para el ejercicio de la espiritualidad.

Recreación de la explanada del Templo de Astarté con Baria y su costa.

Desde la explanada del templo nos dirigimos hacia el barranco que hay al norte donde se localiza la necrópolis fenicio-púnica y romana.

Desde el límite del barranco podemos ver en frente toda la zona de la necrópolis. Aunque es mayoritariamente fenicia, el sitio atesora una superposición cultural que incluye restos romanos, visigodos y musulmanes, además de vestigios de su posterior etapa minero-industrial. Esta ubicación no es casual; el paisaje minero industrial que rodea el yacimiento hoy en día convive con la memoria de aquellos antiguos pobladores que eligieron este rincón para su descanso definitivo.

Vista de la zona oriental de la necrópolis desde el barranco.

En la parte de levante vemos la única parte visible de la ciudad fenicio-púnica, donde el tiempo parece detenerse, mostrando la monumentalidad de sus cinco hipogeos (rehabilitados) excavados y orientados hacia la línea del mar. Las estructuras más antiguas nos remontan al siglo VI a.C., momento de auge de la ciudad fenicia, y siguieron utilizándose hasta época romana.

Un hipogeo es una estructura artificial y subterránea excavada en la roca donde se depositan los restos de uno o varios difuntos junto con sus ajuares funerarios, suelen estar cerrados por grandes piedras u «ortostatos» que pueden adoptar diversas formas, desde casi circulares hasta cuadrangulares. Los ajuares que se encuentran en su interior están relacionados, como cabría esperar, con las creencias religiosas, incorporando elementos simbólicos relacionados con la vida. Especialmente relevantes fueron los hallazgos, en gran cantidad, de huevos de avestruz pintados o grabados, cerámica, objetos de metales preciosos (anillos, etc.).

Maqueta de un hipogeo de Villaricos en el Museo Arqueológico Nacional (MAN).

En la entrada de los mismos se encontraba un «cipo» o «estela» con inscripciones relativas a los difuntos que ocupaban  los hipogeos. Se excavaron sobre la roca existente, esquistos (roca parecida a la pizarra y con la que se confunde a menudo), la cual es relativamente fácil de trabajar. Su estructura contaba con un acceso, a modo de pasillo al aire libre, bien como simple rampa o bien con escalones, el cual desembocaba en la cámara funeraria. Dicha cámara tenía una altura media de 1,8 mts y una anchura variable, llegando en algunas ocasiones a ser de más de 3 mts, además contaba con un banco o nicho tallado en la piedra donde se depositaba el inhumado y su ajuar. Los hipogeos rehabilitados se encuentran en el mismo flanco de un pequeño barranco que desemboca en otro mayor, el cual se orienta buscando el mar. Naturalmente los ocupantes de estos hipogeos eran personajes de alto rango que gustaban de joyas y de la fina cerámica griega, con la que probablemente ellos mismos comerciaban.

Inicialmente los difuntos eran inhumados, siendo depositados dentro de la cámara pero con el paso del tiempo, la incineración del cadáver se  generalizó como práctica funeraria. Se han registrado tumbas con ajuares muy ricos, cerámicas griegas y una gran cantidad de huevos de avestruz tallados o pintados, datados entre los siglos VI y IV a.C. que muestran el período de apogeo que experimentó la ciudad estado en esos momentos.

Huevo decorado de Baria (MAN)

 La presencia constante de los huevos de avestruz en las estadísticas de excavación de Siret, y por su origen lejano (de África), su manufactura cuidada y su profundo simbolismo, las convertían en elementos de prestigio accesibles solo para individuos de un alto estatus social, que subraya la riqueza de las tumbas de la zona y las conexiones comerciales y culturales de estos pueblos antiguos. En Villaricos se han encontrado una gran cantidad de estos objetos; de hecho, de los 802 huevos encontrados en toda España, nada menos que 724 provienen de esta necrópolis. Solían estar decorados con pinturas en colores rojo o azul, y los diseños incluían líneas paralelas, tanto verticales como horizontales, y, sobre todo, representaciones de muchos animales.

Se les atribuye un profundo carácter espiritual. Su presencia en las tumbas vinculaba la vida y la muerte, ofreciendo al difunto la esperanza de un futuro. Tenían un pequeño agujero en la parte superior y se interpreta que representaban el «último halo de vida». Al ser el huevo una fuente de vida de la que nace un ser, los antiguos pobladores creían que en él se guardaba la vida y el alma del difunto.

Con nuestra visita a los hipogeos damos por finalizada la excursión patrimonialista en Villaricos. Tomando la calle los Hipogeos de la Urbanización de Almanzora nos dirigimos a la explanada frente la Cala Luis Siret, donde se conservan enterrados los restos de la ciudad fenicio-púnica de Baria. Un lugar que se enfrenta hoy a una amenaza irreversible por la construcción inminente de 24 viviendas de lujo sobre este suelo arqueológico, y que la Asociación «Unidos por Baria» viene luchando más de veinte años, calificando el proyecto como la «sentencia de muerte del yacimiento que nadie ha excavado ni puesto en valor adecuadamente«.

De camino a la playa por la calle Hipogeos.

Alcanzamos la zona donde se encuentran los restos amenazados de la ciudad fenicia-púnica de Baria, objeto de la reivindicación grupal frente a la Cala de Luis Siret y antiguo fondeadero fenicio, donde se ha colocado sobre la valla del solar una pancarta reivindicativa y punto de concentración de los manifestantes.

Zona de concentración reivindicativa frente la Cala de Luis Siret, antiguo fondeadero fenicio.

REIVINDICACIÓN y LECTURA DE MANIFIESTO

Pancarta reivindicativa con Juan Grima de Unidos por Baria y Samuel Caro de A.C. Athenáa.

La A. C. Athenáa ha promovido esta actividad, que ha organizado junto a la asociación Unidos por Baria de Villaricos, para poner el grito en el cielo ante el atropello patrimonial que se puede llegar a producir como consecuencia de la construcción de 24 viviendas en una parcela con restos arqueológicos de gran relevancia por tratarse de los restos de los puertos fenicio y púnico, así como sus atarazanas, y restos de piletas para la producción de salazones. Sin embargo, la empresa constructora sigue adelante con su proyecto.

Cartel publicitaria para la construcción de 24 viviendas en el solar (21/02/2026).

ANTECEDENTES (Hoy Almanzora 22/02/2026)

La cronología de este despropósito administrativo es, para el colectivo, una sucesión de negligencias. Tras la movilización ciudadana que logró frenar un hotel de siete plantas a principios de los 2000, la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía emitió una orden el 14 de febrero de 2005 por la que se inscribía oficialmente el yacimiento de Villaricos (Baria) en el Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz como Zona Arqueológica.

Vista de la excavación de urgencia de 1987 (informe arqueológico BARIA I)

Esta declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) debía ser el escudo definitivo. Sin embargo, lo que Unidos por Baria denuncia es que, a pesar de que la Junta llegó a pagar cerca de dos millones de euros a los promotores por el lucro cesante del hotel original, la administración nunca llegó a adquirir la titularidad pública de la parcela. Esa vulnerabilidad, sumada a una «insuficiente motivación» jurídica por parte de la Junta en los tribunales frente a los propietarios, quienes recurrieron la protección arqueológica, propició que el Tribunal Supremo anulara en marzo de 2015 la protección de una parte esencial del solar. «La propia desidia de la Administración en la defensa del BIC ha sido la alfombra roja para el proyecto actual», lamentan desde la asociación.

Esta declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) debía ser el escudo definitivo. Sin embargo, lo que Unidos por Baria denuncia es que, a pesar de que la Junta llegó a pagar cerca de dos millones de euros a los promotores por el lucro cesante del hotel original, la administración nunca llegó a adquirir la titularidad pública de la parcela. Esa vulnerabilidad, sumada a una «insuficiente motivación» jurídica por parte de la Junta en los tribunales frente a los propietarios, quienes recurrieron la protección arqueológica, propició que el Tribunal Supremo anulara en marzo de 2015 la protección de una parte esencial del solar. «La propia desidia de la Administración en la defensa del BIC ha sido la alfombra roja para el proyecto actual», lamentan desde la asociación.

HALLAZGOS RELEVANTES BAJO EL SILENCIO

La gravedad de la situación se acentúa con los hallazgos de las últimas prospecciones. A pesar de que la administración no ha hecho pública la Memoria Final de la Excavación —cuyo plazo de entrega venció en 2023—, las filtraciones de la intervención arqueológica son reveladoras. Se han recuperado más de 60 cajas de cerámica, con presencia de piezas griegas de tipo ático, y se han identificado cuatro balsas de salazón, una de ellas de época púnica.

No obstante, el hallazgo más extraordinario, según trasladan fuentes cercanas a la intervención a la asociación, es una estructura de muros que permite deducir la existencia de una dársena fenicia. Se trataría de un «puerto seco» único en la península, comparable solo con los hallados en Chipre o en el sur de Francia. Para los defensores del patrimonio, permitir que esta infraestructura milenaria termine bajo el alcantarillado de una urbanización privada es una pérdida «irreparable para la cultura europea».

UNA BATALLA JUDICIAL CONTRA LA PROPIA ADMINISTRACIÓN

El conflicto se dirime ahora en los tribunales, donde Unidos por Baria libra una batalla insólita. «Luchamos contra la propia Junta de Andalucía, que parece ser la primera interesada en arrasar con la ciudad de Baria», afirman, señalando que la empresa constructora ni siquiera se ha personado en la causa. El último episodio de este periplo judicial ha sido el nombramiento por parte del tribunal de un «perito criminalista» en lugar de un arqueólogo especializado para evaluar los restos, un error de idoneidad que el colectivo ha recurrido este mismo mes de febrero de 2025.

Mientras el proceso sigue vivo, el colectivo llama la atención de que «la Delegación de Cultura ya ha instado al Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora a tramitar las licencias para las infraestructuras de luz y agua». Desde Unidos por Baria denuncian el silencio de instituciones como la Universidad de Almería o la Diputación ante lo que consideran el entierro definitivo de la memoria de Siret. Para la asociación, este proyecto solo servirá para ocultar la historia de Almería «bajo una capa de hormigón y desvergüenza política».

Por esta razón, Athenáa y Unidos por Baria, convocaron a otras once asociaciones buscando el apoyo ciudadano, congregando a más de 200 personas, para exigir a la administración que cumpla con sus obligaciones en defensa del patrimonio histórico, que es de todos. Porque la defensa, recuperación y puesta en valor de nuestro pasado es trabajar por el presente y futuro de los pueblos.

El historiador y presidente de Unidos por Baria, Juan Grima, tomó la palabra en el acto para denunciar lo que consideran un atropello: «No se puede esconder o enseñar un trozo de nuestro patrimonio en unos aparcamientos. Esas viviendas son un despropósito y un atentado contra la historia y contra la cultura que no entra en cabeza humana», y que subrayó que «la historia no es sustituible y el valor de lo que hay abajo es inmensamente superior a lo que se quiere construir, que no deja de ser otro edificio más». se resumió con la lectura de un Manifiesto.

Este frente común de la cultura con las asociaciones más representativas de la provincia de Almería con la movilización reivindicativa para salvar la Baria fenicia de la especulación, se resumió en un Manifiesto firmado por todas las asociaciones presentes.

Lectura del Manifiesto

Lectura del manifiesto por Juan Grima (Unidos por Baria) y Samuel Caro (A.C. Athenáa).

MANIFIESTO POR LA DEFENSA Y PROTECCIÓN DE BARIA (VILLARICOS)

Ante la situación que afecta a parte del yacimiento arqueológico de la antigua Baria, enclave fenicio fundado en el siglo VII a.C. y origen histórico de la actual Villaricos (Cuevas del Almanzora), con la finalidad de evitar que se destruya o se oculte nuestra historia con la construcción de 24viviendas de lujo, las asociaciones y colectivos abajo firmantes, manifestamos:

1 .- El valor excepcional del enclave.

Baria constituye un yacimiento arqueológico de extraordinaria relevancia histórica, científica y cultural. En las recientes excavaciones de 2021-2023 se han documenta-do estructuras portuarias como una dársena con su atarazana, así como instalaciones industriales destinadas a la producción de salazones, elementos que evidencian su papel estratégico en el comercio mediterráneo antiguo y su intermediación con otras zonas del Alto Guadalquivir (Baza [Basti], Galera [Tútugi], Linares [Cástulo]), etc. El enclave, junto a sus hipogeos y resto de zonas ya excavadas o pendientes de excavar, su castillo del siglo XVIII, sus elementos mineros y galerías, y su batería defensiva de la Guerra Civil, puede servir para articular un parque arqueológico único en la provincia de Almería.

2 .- La responsabilidad institucional en su protección.

La conservación del patrimonio histórico no es una cuestión ideológica ni circunstancial. Es una obligación legal y ética de las administraciones públicas, recogida en la normativa vigente en materia de patrimonio cultural, y un deber hacia las generaciones presen-tes y futuras.

No se puede esconder o enseñar un trozo de nuestro patrimonio en unos aparcamientos, ni tapar una parte importante de este, en una zona declarada BIC y formando gran parte de un yacimiento tan importante. Esas viviendas dentro del parque son un despropósito y un atenta-do que no entra en cabeza humana, ni hay norma que lo soporte.

3 .- La necesidad de transparencia y rigor técnico.

Toda actuación urbanística que pueda afectar a bienes patrimoniales debe sustentarse en criterios científicos, informes técnicos independientes y procesos transparentes que garanticen la protección integral del yacimiento.

Ni la Junta de Andalucía ni el Ayuntamiento de Cuevas del Almanzora pueden ser actores secundarios en la protección del Patrimonio, ni facilitar la labor de aquellos que desean destruirlo y ocultarlo.

4 .- La apuesta por un modelo de desarrollo sostenible.

La defensa del patrimonio no es una renuncia al progreso. Al contrario, constituye una oportunidad para impulsar un modelo de desarrollo basado en la cultura, el turismo responsable y la puesta en valor de la identidad histórica del territorio. Baria puede constituir un futuro Parque Arqueológico que englobaría gran parte de los pueblos que han construido la historia de Baria y del Mediterráneo.

Por todo ello, solicitamos:

• La paralización cautelar de cualquier actuación que comprometa la integridad de las estructuras arqueológicas documentadas.

• La protección efectiva y puesta en valor del enclave.

• La apertura de un proceso de información pública claro y accesible, permitiendo el acceso a las personas interesadas a la documentación de las excavaciones realizadas.

• La implicación activa de las instituciones competentes en la preservación de Baria.

La historia no es sustituible.

La memoria colectiva no es edificable.

El legado cultural no es negociable.

En Villaricos, sábado 21 de febrero de 2026.

– Asociación Unidos por Baria.

– Asociación Athenáa del Ejido.

– Ecologistas en Acción.

– Grupo Ecologista Mediterráneo.

– Amigos de la Alcazaba.

– Asociación Luis Siret de Amigos y Amigas del Museo de Almería.

– Asociación Cultural Ángel Aguilera Alférez de El Ejido.

– Asociación Unidos por Turaniana.

– Asociación Cultural Argaria.

– Asociación de Vecinos de Veraplayaazul.

– Grupo Ecologista Graeca (Levante Almeriense).

– Asociación Salvemos el Salar de los Canos.

– Asociación socio-cultural La Chanca-Pescadería.

VIDEO Faceboock 23/02/2026

(A.C. Athenáa)

Sobre el autor: Athenaa (fgo)

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