El Centro de Interpretación de la Cultura Mediterránea de El Ejido acogió el pasado 4 de junio la tercera conferencia del V Ciclo de Coloquios sobre Murgi. Organizada por la Asociación Cultural Athenáa con la colaboración del Ayuntamiento de El Ejido, la cita se integró en la IX Semana del Medio Ambiente. Esta edición estuvo dedicada al patrimonio natural de los artos y contó con las ponencias de Javier Cabello Piñar, catedrático de Botánica de la Universidad de Almería, y José Manuel Marín Fuentes, botánico y educador ambiental. Un acto de reflexión crítica y científica sobre uno de los elementos más singulares y amenazados de la flora andaluza: el Maytenus (Maytenus senegalensis)


Esta conferencia se engloba dentro de la IX Semana del Medio Ambiente a través de la Unidad de la Concejalía de Juventud, Participación y Educación del Ayuntamiento de El Ejido, que se desarrolla desde el 1 al 6 de junio bajo el lema ‘El futuro del planeta está en nuestras manos’, enmarcado en la conmemoración del Día Mundial del Medio Ambiente, que se celebra cada 5 de junio, y tiene como objetivo fomentar la educación ambiental, la sostenibilidad y el conocimiento del entorno natural entre la ciudadanía, especialmente entre los más jóvenes.
VIDEO Conferencia
«Nuestros Artos, nuestros Maytenus – El paisaje que nos rodea»
El concejal de Juventud, Educación y Participación, Javier Rodríguez, que ha asistido al encuentro, toma la palabra y en primer lugar agradece a sus compañeros de cultura y medio ambiente por el trabajo realizado durante la Semana del Medio Ambiente. Explica que el municipio está inmerso en diversas actividades y en este acto, gracias a la Asociación Athenáa, se cuenta con la presencia de dos divulgadores (un catedrático y un botánico) para explicar un elemento fundamental de la cultura popular y natural, los artos, un elemento que es importantísimo dentro de nuestra cultura popular, nuestra cultura natural y, por supuesto, que se marca perfectamente en la semana de evento. Tenemos que seguir cuidando no solo los artos, sino todo nuestro medio ambiente, con todo el entorno. Subraya la importancia de enseñar a las futuras generaciones a cuidar la naturaleza, pues «cuando uno cuida algo lo quiere y lo valora».
A continuación, Samuel Caro, presidente de la Asociación Athenáa, agradeció la asistencia del público y el apoyo del Ayuntamiento. En concreto, dio las gracias a Javier por incluir este coloquio dentro de la IX Semana del Medio Ambiente y elogió su vocación docente al recordar la importancia de educar a las nuevas generaciones en el respeto al patrimonio, no solo el histórico y el patrimonial cultural, también el natural. y que para la Asociación Athenáa esto nos preocupa y también está dentro de nuestros objetivos. Explicó que es imposible entender las culturas desarrolladas en este entorno geográfico tan peculiar y aislado sin la interacción de sus poblaciones con el entorno desde el Neolítico Medio. Finalmente, señaló que cada clima determina su propio ecosistema, siendo el nuestro principalmente de artales, un tipo de bosque propio del clima mediterráneo.

También agradece a la ausente concejala de Cultura, Elena Gómez, por la cesión del espacio, dando paso a la presentación de los ponentes: a Javier Cabello Piñar, catedrático de Botánica de la Universidad de Almería, y participa en otras universidades en la docencia, tanto del grado como de posgrado; y José Manuel Marín Fuentes, botánico, educador ambiental y murgitano. Antes de darle a la palabra, Samuel menciona que el medio ambiente de la zona, de clima semiárido, es peculiar y está marcado por paisajes de artales. Resalta que estas plantas, conocidas localmente como «pinchos», han sido cotidianas pero no siempre valoradas, a pesar de ser una especie semiendémica vital para el entorno, y que los ponentes nos van a contar, no solo el medio físico, sino algunas actividades para la salvaguarda de esta especie.
– Nuestros artos, Nuestros Maytenus –
El paisaje que nos rodea
1er. Ponente: Javier Cabello Piñar (Catedrático de Botánica)


Javier comienza señalando que estamos en el Antropoceno, una era donde las actividades humanas transforman el planeta a una magnitud equiparable a las fuerzas geológicas. El Poniente almeriense, y específicamente El Ejido, es un «punto caliente» de ocupación del territorio. Este ecosistema es tan singular que la legislación española y europea lo considera patrimonio natural protegido, lo cual choca con el desarrollo agrícola y urbano. El Maytenus es algo que podía estar perfectamente en el museo del Prado o en el Louvre, porque es una muestra viva de algo, de un proceso vivo. El objetivo del ponente es ofrecer argumentos para ver la conservación, no como una confrontación sino desde una nueva perspectiva.

Origen e Historia del Paisaje.
El Maytenus (Maytenus senegalensis) y los artales son supervivientes de un paisaje heredado de periodos geológicos en los que África y Eurasia estaban unidas (la flora Rand).

Su distribución actual en el sureste ibérico es la prueba de esa conexión. Antiguamente, este paisaje predominaba en el territorio, como muestran fotos de 1957, pero la expansión agrícola ha provocado una fragmentación extrema. Se ha pasado de 32 grandes polígonos en 1957 a 592 pequeños «trocitos» en 2011, lo que genera un efecto borde que perjudica la polinización y dispersión.

Ecología y Estrategias de Supervivencia.
Estos arbustos crecen hasta en los 300 metros de altitud en zonas libres de heladas. Suelen ocupar depresiones como el glacis en el que estamos ahora mismo, en cauces de ramblas, laderas orientadas al mar, etcétera. Y también suelen ocupar áreas sobre acuíferos superficiales o regueros de ladera. Como estamos en un entorno árido y no llueve lo suficiente para que haya un dosel vegetal continuo, entonces la vegetación lo que hace es manifestarse de manera dispersa en el territorio por la competencia por el agua. Se manifiesta en macollas o broas (brotes laterales en la base de la planta) dispersas que funcionan como parches en el territorio que determina también el funcionamiento del ecosistema, una verdadera singularidad que solo está en el sureste.
Estas broas a veces están dominadas por Maytenus, y en otras están dominadas por el Arto Blanco o Azufaifo (cicifus) como ocurre en Cabo de Gata. Ambos son arbustos dispersos de influencia africana y propios de nuestra zona que pueden convivir juntos. Se ha aprendido mucho sobre el cicifus porque se viene trabajando en él desde hace tiempo en Cabo de Gata, y muchas de las cosas se podrían trasponer al Maytenus que ahora se empieza a conocer algo.

- Ingenieros del ecosistema: Tanto el Maytenus como el Ziziphus (azufaifo) transforman su hábitat proporcionando sombra, humedad y materia orgánica.
- Estrategias hídricas: El azufaifo es freatófito (raíces muy profundas que llegan al acuífero) y anisoídrico (mantiene sus estomas abiertos bombeando agua constantemente). El Maytenus, con hojas carnosas, parece tener una estrategia diferente para tolerar la sequía.


Islas de Fertilidad y Biodiversidad
Las macollas funcionan como islas de fertilidad donde se mineraliza la materia orgánica (nitrógeno, fósforo) y como islas de biodiversidad. Un estudio en 22 macollas identificó 125 especies de insectos, funcionando cada arbusto como un ecosistema aislado con interacciones biológicas complejas, como la relación entre la hormiga Crematogaster y la mariposa Tarucus theophrastus. Además, el extracto de suelo de un Maitenus favorece la germinación de otras plantas gracias a su microbiota asociada, la cual es similar incluso entre ejemplares de España y Senegal.

Servicios de los Ecosistemas
Javier introduce el concepto de servicios ecosistémicos (beneficios que obtenemos de la naturaleza):
- Abastecimiento (Medicinal): El Maytenus posee una altísima actividad química. Se ha descubierto el ácido maitenónico (antibacteriano) y la maitanina, con potencial farmacológico para tratar enfermedades como la malaria con seguridad cardiovascular.
- Regulación (Control de plagas): La vegetación nativa junto a los invernaderos produce un efecto derrame (spillover), aportando polinizadores y depredadores naturales de plagas, como ciertos parasitoides de gorgojos.
- Culturales: El conocimiento del territorio e inspiración estética.

Alianza con la Agricultura.
El paisaje actual está cubierto casi totalmente por plástico, lo que reduce la infiltración de agua al acuífero y aumenta la escorrentía. Los espacios abiertos con artos no son baldíos, cumplen funciones esenciales de filtración y biodiversidad. Javier defiende que el mantenimiento de estos espacios libres con Maytenus debería considerarse la próxima revolución tecnológica para la agricultura almeriense, ya que la naturaleza (como la Sierra de Gádor para los acuíferos) es su verdadera aliada.


Conclusión y Fundación Maytenus.
Recientemente se ha creado la Fundación Maytenus para transformar el conocimiento científico en acciones de conservación sostenible y unir el desarrollo humano con la naturaleza. El mensaje final es que proteger el maytenus no es solo proteger una planta «molesta», sino un ecosistema entero y una solución basada en la naturaleza que contribuye al desarrollo futuro.


Después de la exposición de Javier desde las perpectiva científica de los artales y su ecosistema, seguidamente José Manuel nos hablará sobre la conservación del Maytenus como arbusto protegido y vulnerable en Andalucía, centrándose específicamente en el municipio de El Ejido.
– El Ejido y el Arto (Maytenus) –
2º Ponente: J. Manuel Marín Fuentes (Botánico y educador ambiental)

Con el fin de ahorrar tiempo, José Manuel decide no impartir la charla prevista, y en su lugar, presentará una adaptación del excelente trabajo de Jesús del Río Sánchez, compañero de la Fundación Maytenus. Esta investigación analiza las estrategias, balances y retos de la conservación del Maytenus en todas las poblaciones andaluzas a través de archivos de la Consejería, centrándonos especialmente en nuestra comarca.

El Maytenus es un arbusto espinoso relicto catalogado como vulnerable que figura en la lista roja de la flora vascular de Andalucía como en peligro, y si analizáramos solo Almería, hablaríamos de grave peligro. Es un componente especial de la arbustera de artos que ha sufrido una fragmentación significativa.

Al analizar el manejo de los últimos años, vemos que esta es una ciencia que avanza con el tiempo. Al principio, los técnicos tenían que articular cómo manejar la especie bajo una normativa que los propietarios de parcelas solían desconocer. Al no saber mucho sobre su capacidad, se ha ido «dando palos de ciego», lo que generó mala prensa sobre cómo la administración gestionaba los permisos. La traslocación ha surgido como el último recurso cuando existen derechos de construcción o infraestructuras inamovibles.
Se ha traslocado mucho, un tema que genera controversia. El 68% de las traslocaciones se han hecho en Almería, el 24% en Málaga y el 7% en Granada. En un periodo de 10 años hubo 28 solicitudes registradas en Almería y se traslocaron 1.071 individuos en esta provincia. Dentro de Almería, El Ejido concentra el 78% de las solicitudes (22 de ellas), siendo el núcleo de la problemática. Existe un eje continuo de intervenciones agrícolas y urbanas en este municipio.

La Fundación Maytenus tiene el máximo interés en estar aquí porque es donde se necesita ciencia, tecnología, educación e información. Del total de ejemplares traslocados, el 49% (599 ejemplares) fue por motivos urbanísticos, 332 por infraestructura pública y 291 por motivos agrícolas. En Málaga, por ejemplo, solo se ha hecho por urbanismo, mientras que en Almería este elemento predomina.
Es fundamental entender que traslocar la especie no es traslocar el ecosistema o el hábitat; siempre se pierde biodiversidad, por lo que la traslocación debe ser la última solución. Los resultados varían, ha habido tasas de éxito del 97% y fracasos del 12%, dependiendo principalmente de la gestión del agua y el suelo. Algunos fracasos se debieron a que no se regó adecuadamente. Actualmente, el 85,4% de las solicitudes se autorizan, y existe un control creciente mediante informes semestrales durante tres años realizados por técnicos cualificados pagados por el promotor.
En cuanto a la protección legal, el Maitenus está protegido como individuo, mientras que el hábitat de los artos está en la directiva europea, pero el individuo aislado de otras especies como el Azufaifo no siempre tiene la misma protección directa. El Maitenus actúa como una «especie paraguas» que permite crear espacios protegidos. Las solicitudes se desestiman (un 14,6%) cuando afectan irreversiblemente a monte público protegido o si el plan técnico no es viable para la supervivencia.

El éxito depende del manejo profesional y los medios. Hace 20 años no había protocolos estrictos, pero hoy se sabe que se necesita un hoyo grande, suelo adecuado (evitando lomas secas y buscando vaguadas), enraizantes y riego constante. La administración ha ido aprendiendo por ensayo y error y ahora los protocolos han madurado. Un ejemplo de fracaso fue Loma Blanca, donde se dejó de regar y se perdió gran parte de lo traslocado.
El Ejido es pionero en legislación municipal sostenible. El PGOU de 2009 ya recoge suelo protegido para el hábitat 5220. Europa ha impedido reducir estas zonas alegando que el hábitat existe aunque no haya ejemplares visibles. Se han creado parcelas receptoras y zonas verdes urbanas para acoger traslocados, lo cual es una herramienta innovadora para ordenar el territorio, aunque algunos científicos cuestionan su uso como corredores verdes.

Sobre el inventario de artos, la Fundación busca afinar los datos existentes, ya que actualmente es una herramienta de trabajo interna de la administración y no un inventario abierto al público. Existe una contradicción porque a veces se obliga a propietarios a limpiar solares por insalubridad y se eliminan plantas protegidas. Un caso de fracaso mencionado fue cerca del hospital, donde una parcela receptora tuvo solo un 12% de éxito porque no se continuó con el mantenimiento tras los dos años obligatorios de riego. Al respecto se abrió un debate sobre la competencia de su mantenimiento una vez cumplido el plazo de responsabilidad del promotor.
Como conclusiones, se propone que los ayuntamientos incluyan medidas de conservación en su planificación, establezcan suelos rústicos de especial protección y diseñen reservas para traslocación con el fin de regenerar hábitat. En proyectos pasados se produjeron miles de ejemplares, descubriendo que la altitud (óptimo entre 0 y 300 m) y el suelo seco son factores limitantes críticos.

Para el futuro, se exigen condiciones técnicas estrictas: dirección experta, poda radical para reducir el estrés hídrico, registro de la parcela receptora en el Registro de la Propiedad, riegos de apoyo mínimos de 2 años y seguimiento de 3 años con sensores de humedad.
En el debate abierto con los asistentes, se aclaró que no hay ayudas institucionales para traslocar (un proceso que puede costar unos 8.000 euros), ya que la administración prefiere invertir en comprar terrenos para protegerlos y regenerarlos. Por parte del oyente Francisco Espinosa, se hizo un repaso histórico del territorio desde el siglo XIX, explicando cómo el campo comunal pasó a manos privadas y cómo los desarrollos agrícolas y urbanos redujeron el hábitat. La clave actual es generar una red de espacios públicos y privados, compensando a los propietarios cuando sea necesario.
La sensibilización no debe centrarse solo en la botánica del Maytenus, sino en el paisaje de los artos como patrimonio cultural y natural propio. El objetivo final, según la Fundación Maytenus, es crear una red de espacios públicos y privados, corredores verdes y reservas municipales que devuelvan el espacio que le ha sido arrebatado a este paisaje milenario, transformando el conflicto en una oportunidad de orgullo local. Finalmente, se apeló a los valores y al paisaje para fomentar el sentido de pertenencia, pasando de la mera intervención a la recuperación del patrimonio natural.

Los ponentes especializados supieron conectar con el público a través de un lenguaje claro y cargado de datos científicos, un público que estuvo muy participativo y que contó con la presencia de reconocidas figuras y conocedores del mundo de la botánica y el ecologismo, como Vicky Hedwig, Lopez Martos, Faluke, Mariano Paracuellos, así como personas involucradas personalmente con el tema de los artos como el historiador local Francisco Espinosa y Gabriel M. Cuenca de «La Loma Blanca».

Nos recordaron con afecto la identidad local, cómo los ejidenses han denominado tradicionalmente a estas plantas como «pinchos» y que El Ejido tiene el liderazgo ecológico, albergando la mayor extensión de artos de toda España, y potencialmente de Europa, elevando la responsabilidad municipal en su conservación. También nos detallaron cómo la estructura intrincada del Maytenus senegalensis sirve de red de vida como microrefugio exclusivo para fauna menor, protegiendo a insectos polinizadores y pequeñas aves de las duras condiciones del Poniente Almeriense.








